¿Debes Explicarte Siempre?

Es tentador tratar de justificarnos ante los demás cuando cometemos un error. Es natural querer limpiar nuestro nombre, especialmente después de haber sido acusados de algo. Pero a veces, es mejor no decir nada.

No se trata de que nunca debas explicarte. Solo que en ocasiones no es conveniente hacerlo. Cuando estés en medio de una discusión y quieras dejar de justificarte, aquí tienes diez razones por las que deberías hacerlo:

Razones para Dejar de Justificarse

  1. Dañas tu autoestima: Al justificarte constantemente, te desvalorizas porque sientes que lo que dices no es digno de ser dicho. Piensas que tus palabras son inútiles y no merecen la atención de nadie.
  2. Te vuelves inseguro: Exagerar las explicaciones te fomenta la inseguridad porque te hace sentir que lo que dices no vale la pena. Te sientes como una carga para los demás, lo cual es lo último que quieres cuando tratas de construir relaciones.
  3. Creas una distancia emocional: Explicarte todo el tiempo te hace sentir que los demás están por encima de ti. Empiezas a sentir que tienen cosas más importantes que hacer que escucharte.
  4. Pierdes el tiempo y la energía: Cuando tratas de justificarte, estás perdiendo tiempo y energía tratando de que otros entiendan algo que nunca podrán entender realmente. Es mejor ahorrarte el aliento.

Razones para Evitar Justificarse Durante una Discusión

  1. Basas tu autoestima en las opiniones de otros: Justificarte constantemente es una forma peligrosa de vivir porque significa que las opiniones de otras personas están dictando tu autoestima. Esto puede hacerte sentir mal contigo mismo y provocar ansiedad.
  2. Estás perdiendo la fe en ti mismo: Cuando te explicas constantemente, se convierte en un patrón de comportamiento en el que sientes que tienes que justificar tus decisiones. ¡Esto es frustrante y agotador!
  3. Te resulta difícil mantener el rumbo: Todos cometemos errores, pero puede ser difícil mantener el rumbo cuando te explicas constantemente. Es posible que ni siquiera te des cuenta de cuánto tiempo pasas pensando en lo que otros piensan de ti.
  4. Puedes estar pasando por alto el panorama general: Es fácil quedarse atascado en tus pensamientos y creer que todos están pensando siempre en ti, pero esto no es cierto. Cuanto más tiempo dediques a justificarte o a evitar situaciones en las que podrías ser juzgado, menos probable será que puedas concentrarte en lo que importa.
  5. No estás siendo sincero: Es difícil ser tú mismo cuando te preocupas constantemente por lo que los demás piensan. Esto puede llevarte a sentirte como un fraude y a no saber quién eres realmente.
  6. Te sientes impotente: Puedes hacer lo que quieras con tu vida, pero si permites que las opiniones de otras personas te gobiernen, es fácil para ellos quitarte eso. Cambias constantemente para complacer a los demás y sus opiniones en lugar de mantenerte firme en tus creencias.
  7. Estás en peligro de tomar malas decisiones: La vida está llena de elecciones, y cada una puede tener un gran impacto en tu vida y en la de quienes te rodean. Si te permites distraerte o influenciar por las opiniones de los demás, entonces puede ser fácil tomar malas decisiones que afecten negativamente tu vida a largo plazo.
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Es importante dejar de justificarte porque puede generar varios problemas en el futuro. Debes aprender a confiar en tus instintos y saber que estás haciendo lo mejor para ti. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es una habilidad que puedes practicar y mejorar. Siempre que te encuentres justificándote constantemente, debes dar un paso atrás y considerar si es necesario hacerlo.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué tengo que justificar mi comportamiento?

No deberías tener que explicarte porque te hará sentir que estás haciendo algo malo. Deberías poder hacer lo que te haga feliz sin preocuparte por lo que piensen los demás.

Solo deberías explicarte si estás haciendo algo que puede dañar a otras personas. Nunca debes explicarte por lo que llevas puesto, cuánto dinero ganas o algo por el estilo.

¿Por qué deberías dejar de justificar tus acciones ante los demás?

No es una cuestión de si debes o no explicarte. Por supuesto, es importante poder articular tu punto de vista, pero no significa que siempre debas explicarte. Cuando te explicas constantemente, estás mostrando una falta de confianza.

Las personas seguras de sí mismas no necesitan explicarse porque saben de lo que están hablando y cómo expresar sus ideas de la mejor manera posible.

Cada vez que piensas: “¿Por qué necesito explicarme?”, ya estás a punto de recuperar tu poder. Porque la verdad es que no necesitas justificar nada.

¿Cómo puedo dejar de explicarme tanto?

La mejor manera de dejar de explicarte demasiado es comenzar a practicar lo que llamamos “estar en el estado de flujo”. Cuando estás en este estado, tienes toda la energía y el entusiasmo que necesitas para transmitir tus ideas, y no sientes que necesites explicar nada.

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A continuación, debes aprender a relajarte, concentrarte en el momento presente y tener más confianza. Deja de preocuparte por los pensamientos de otras personas y céntrate en ti mismo. Si te preguntas: “¿Cómo puedo explicarme?”, hazlo con calma y racionalidad, pero no de una forma que parezca defensiva y exagerada.

¿Por qué siempre tengo que justificar mis acciones?

Te estás justificando porque te preocupa cómo reaccionarán los demás cuando escuchen tus ideas. Piensas que si no entienden lo que dices, pensarán menos en ti como persona.

Esta es una forma de pensar poco saludable. Estás tratando de controlar cómo los demás piensan sobre ti, pero no puedes hacer eso. Todo lo que puedes hacer es expresar tus ideas y esperar que resuenen con los demás.

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