El abuso conyugal es una realidad alarmantemente común. Parejas unidas por el matrimonio, con sueños de un “felices para siempre”, se enfrentan a la cruda realidad de que la ilusión de un cónyuge amable y afectuoso se ha desvanecido. La persona en la que confiaron su vida y felicidad se convierte en su mayor fuente de tristeza e, incluso, compromete su salud y seguridad física al incurrir en actos de violencia.

A pesar de décadas de análisis psicológico, sigue siendo un enigma identificar las causas exactas de las relaciones abusivas o los factores desencadenantes que impulsan a los abusadores a cometer actos violentos. Sin embargo, existen rasgos comunes en muchos matrimonios abusivos y en los perpetradores de estos actos.

Cinco razones por las que ocurre el abuso conyugal

1. Pensamientos desencadenantes: La chispa que enciende la violencia

La investigación señala que la violencia en las discusiones maritales suele estar precedida por una serie de pensamientos perjudiciales que distorsionan la realidad. Es frecuente que las parejas tengan patrones de discusión improductivos, pero en las relaciones violentas, estos pensamientos se convierten en los detonantes de la agresión.

Algunos ejemplos de estas distorsiones cognitivas que resuenan en la mente del abusador incluyen: “Me falta el respeto, no puedo permitirlo o pensará que soy débil”, “¿Quién se cree para hablarme así?” o “Solo la fuerza hará que entre en razón”.

Una vez que estas creencias arraigan en la mente del abusador, la violencia parece inevitable.

2. La incapacidad de tolerar el dolor

Todos tenemos dificultades para soportar el dolor infligido por nuestros seres queridos, con quienes hemos compartido nuestras vidas. Convivir con alguien, enfrentar el estrés diario y las adversidades imprevistas inevitablemente conducirá a momentos de dolor y decepción. Sin embargo, la mayoría de nosotros manejamos estas situaciones sin recurrir a la violencia o al abuso psicológico hacia nuestras parejas.

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Por el contrario, los perpetradores de abuso conyugal exhiben una absoluta incapacidad para tolerar el maltrato (o su percepción de ser dañados u ofendidos). Estos individuos responden al dolor infligiendo dolor a los demás. No pueden permitirse sentir ansiedad, tristeza, parecer débiles o vulnerables, o ser humillados de ninguna manera.

Así, lo que hace que una relación sea abusiva en estos casos es que el abusador ataca sin piedad, en lugar de enfrentar los problemas.

3. Creciendo en una familia abusiva: Un legado de violencia

Si bien no todos los abusadores provienen de un entorno familiar abusivo o tuvieron una infancia caótica, la mayoría de los agresores han experimentado algún tipo de trauma infantil. De manera similar, muchas víctimas de abuso conyugal también crecieron en familias con dinámicas tóxicas marcadas por el abuso psicológico o físico.

En este sentido, tanto el esposo como la esposa (a menudo inconscientemente) perciben el abuso conyugal como una norma, incluso quizás como una expresión de cercanía y afecto.

¿Cuáles son las razones más comunes por las que ocurre el maltrato conyugal?

El maltrato conyugal puede ocurrir por diversos motivos, entre ellos: pensamientos desencadenantes, incapacidad para tolerar el daño, haber crecido en una familia abusiva, falta de límites en el matrimonio y falta de empatía.

¿Por qué los abusadores abusan?

Los abusadores pueden abusar debido a una combinación de factores, tales como pensamientos distorsionados, incapacidad para tolerar el dolor, falta de empatía y un historial de abuso en la infancia.

¿Cómo puede afectar el abuso de sustancias al maltrato conyugal?

El abuso de sustancias puede contribuir al maltrato conyugal al exacerbar los conflictos y reducir las inhibiciones del abusador.

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¿Cómo se puede prevenir el maltrato conyugal?

Si bien puede ser difícil predecir el maltrato conyugal, existen medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo, como establecer límites claros, promover una comunicación saludable y buscar ayuda profesional si es necesario.

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